Por: Edición N° 4 (Generación J - Abril 2006)
Generación J entrevistó al Rabino Moshe Blumenfeld, director del Programa Leoded - Alentar, quien remarcó las contradicciones y las necesidades con las cuales lucha día a: “Más que unas palabras de aliento, los pacientes necesitaban un médico, compañía y medicamentos”. Destacó el trabajo de las voluntarias que visitan semanalmente los hospitales neuropsiquiátricos.
¿Cómo fue tu primera experiencia y cómo te sientes después de este tiempo en Leoded?
M.B.: Personalmente tenía miedo de comenzar esta tarea. Ese primer día, di muchas vueltas con el auto antes de entrar al Hospital. Pero de a poco fue siendo un gran aprendizaje para mí. Hoy es un aprendizaje grande, un privilegio especial de D’s de poder hacer algo por tus hermanos judíos.
¿Cómo analizas la situación actual?
M.B.: Se hace mucho pero hay mucho por hacer. En Argentina, existen situaciones en hospitales, donde sin ánimo a criticar al sistema de salud, un paciente está expuesto a las carencias propias del lugar, donde no se da una cobertura de cuerpo y alma, por lo que están expuestos a trabajos a largo plazo. Es difícil presentar la situación, pero los pacientes judíos están expuestos espiritualmente. Se da mucha indefensión de personas solas o sin recursos, donde el Estado o la comunidad (judía) están ausentes. Hay judíos en un estado de indefensión, que no tienen acceso a salud, a cuidados básicos en un hospital, donde se ve más marcado estos puntos en pacientes neuropsiquiatricos, oncológicos, inválidos...
¿Cuál es la reacción dentro y fuera de la comunidad?
M.B.: Leoded se fundó para dar contención espiritual para momentos difíciles (quizás como sacerdotes). Se da una contradicción, porque más que unas palabras de aliento, los pacientes necesitaban un médico, compañía, fondos para medicamentos y ahí nace el programa de voluntarias para contener, visitar y que no pasen muchas horas solos. Tenemos un promedio de 25 voluntarias que participan (también entre profesionales). A pesar de lo invertido, en casos especiales, sin entrar en cuestiones intercomunitarias, quiero que a estas personas les llegue ayuda. No una critica, si no marcar que hay una franja comunitaria de lo mucho que hay por hacer.
¿Qué hace Leoded?
M.B.: Para cada persona abandonada e indefensa hay que hacer un plan. Actualmente trabajamos según van surgiendo las necesidades. Leoded, como es un programa de Jabad, hace hincapié en aumentar el judaísmo, potenciar su alma y trabajar en este sentido. Una relación de cuerpo, alma y mitzvot (precepto). Cuando hace lo último afecta el alma y repercute en el cuerpo.
¿Qué necesita o busca Leoded?
M.B.: Más voluntarios para visitar más gente para ayudar a gente para devolverle la vida a pacientes neuropsiquiatricos. Para continuar la tarea se necesita dinero ya sea para gastos y funcionamiento, para comprar cosas (control médico, asistencia, ropero). En el futuro me gustaría formar un centro para recuperar a la gente que lo necesita contención espiritual. Nos falta tener un espacio físico. Los gastos mensuales de Leoded ascienden a $ 10.000 pesos, donde a veces se recurre al dinero o una solución por otros recursos. Lo ideal es tener a voluntarias que hagan relevamientos de judíos en estos lugares. Dar una respuesta judía y poder profesionalizar la ayuda.
(*) Es un servicio asistencial rabínico, que depende Jabad Lubavitch Argentina, que comenzó en el año 1999.
Recuadro – Aparte
Opinión de una voluntaria ante la dura realidad en el “Moyano”
“¿Por qué nosotras no tenemos un rabino?”
Perla Goldschmidt (60), es voluntaria del programa Leoded, donde tiene a cargo visitar pacientes judías en el Hospital Dr. Braulio Moyano (neuropsiquiátrico para mujeres mayores de 18 años). Hace 10 años, antes de Leoded, había empezado con su esposo a reunir voluntarias para esta tarea. “Aquí vienen sacerdotes y pastores a dar apoyo espiritual, ¿por qué nosotras no tenemos un rabino?”, le dijo una paciente judía a Perla.
Casos: Está una profesora –trabajó en una escuela judía– de 68 años, con habilidades en el piano, que ya tiene el alta médico pero se queda por no tener adonde ir y al no querer internarse en un geriátrico. Hay personas que no tienen familias, y que están hace 30 años. Hay un caso de una paciente joven que murió de tristeza tras un año de su ingreso.
Intervención: Las presuntas violaciones, el intercambio de comida por sexo y otras situaciones anormales derivaron la intervención del Hospital a finales del año pasado. Para Perla, la nueva gestión es positiva para “mis chicas”, como las llama a las pacientes que visita.
Moyano: Sobre la situación del Hospital, la definió como dura realidad y cruel, tanto para pacientes judíos y no judíos, donde algunos comen de los tachos de basura, donde el hambre está instalada y muchas sufren hostigamientos por ser judías.
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